Subscribe:

27/4/12

Las espinacas


Parece que ninguna verdura goza de tanta popularidad gracias a Popeye, el famoso marinero de las revistas y series de dibujos animadas, que debía toda su descomunal fuerza a las espinacas que consumía en conserva.

Como en todas las hortalizas de hoja, la espinaca tiene un bajo contenido calórico. En cambio resulta importante su contenido en vitaminas, valiosos minerales en forma de sales, clorofila, oligoelementos y enzimas.

Esta sabrosa hortaliza de hoja es rica en calcio, fosforo y azufre. Con solo estos tres factores ocuparía ya un lugar destacado en la nutrición humana. Pero lo mas importante es otra cosa: la espinaca ofrece una combinación ideal de toda la mejor farmacopea que reconocemos como necesaria y eficaz para la hematopoyesis (proceso de formación de la sangre que tiene lugar en la medula ósea roja de los huesos), esto es: arsénico (0,009 mg por 100g), cobre (0,1 mg en 100g), yodo, hierro (3 mg en 100g), vitamina C y clorofila, que es químicamente muy parecida a la hemoglobina humana.

Si el contenido proteico parece cuantitativamente insignificante, hay que señalar que no lo es tanto, pues se trata de una proteína de gran valor. Además existen diferencias entre las hojas tiernas, aun poco desarrolladas, y las otras más grandes y viejas, que superan claramente a las tiernas en la composición de proteínas. Contienen aminoácidos esenciales, mientras que las menores y más tiernas, presentan un contenido de aminoácidos en general mayor. Así que se deberían tomar tanto hojas jóvenes como tiernas.

Es importante tener en cuenta el tipo de cultivo que se realice

El abono de los cultivos es esencial para el contenido de nutrientes que presentará la espinaca. Aportes progresivos de fosfato dan lugar a un fuerte incremento de la cosecha, pero su contenido de prótidos y caroteno no aumenta, mientras que el de vitamina C se reduce cada vez más con el incremento de dichas aportaciones.

El aumento del aporte de fosfato tiene como consecuencia un gran incremento de fosfato y sodio en las hojas. Esto no es conveniente. Al mismo tiempo, descienden considerablemente los valores de potasio, calcio, magnesio y azufre. Así pues, la espinaca “de crecimiento acelerado” muestra una serie de propiedades de valor disminuido. Por lo tanto ya sabéis, ¡la calidad está por encima de la cantidad!


Usos dietoterapeúticos

El jugo de espinacas ha demostrado su eficacia en el tratamiento de muchas anemias, destacando en la anemia hipocrómica, para acelerar el proceso de reposición de la sangre después de operaciones, así como en hemorragias internas declaradas u ocultas.

Como además los componentes básicos sobrepasan los ácidos, así, con una alimentación abundante en espinacas, la orina tiende (siempre que no se consuman alimentos que proporciones acidez, como la carne, pescados, huevos, avellanas, nueces o cereales) a ser básica, que es la que se busca en las enfermedades para la desintoxicación, evacuación y expulsión de sal.

Ensalada de espinaca con queso fresco y tomate

Contiene vitamina A en cantidad notable, una vitamina que proporciona protección para la piel y mucosas, que ni siquiera pierde por cocción, evaporización o conservación. No deberá tampoco menospreciarse el contenido en vitaminas B y C.

Ahora bien, es necesario tener presente que no conviene tomar leche y espinacas en una misma comida, pues en tal caso el calcio de la leche queda inutilizado por el ácido oxálico de las espinacas.
No podemos olvidar también su utilización para los eccemas, estreñimiento, deficiencia funcional de grandes glándulas digestivas (hígado y páncreas), tuberculosis y enfermedades carenciales.

Como la espinaca no solo posee virtudes curativas, sino también profilácticas, le concederemos el puesto que merece en la cocina y la emplearemos tan frecuentemente como sea posible en forma fresca, utilizando el caldo para no perder ninguna de sus propiedades.

0 comentarios:

Publicar un comentario