Subscribe:

12/4/12

Col de Bruselas


Las coles de Bruselas o repollitos son las yemas que se forman a lo largo del tronco de la planta, en las axilas de sus escasas y distantes hojas.

corona-coles-de-bruselasSe les llama repollitos debido a que su aspecto es completamente igual al de los repollos, pero de un tamaño diminuto.

España se cuenta como uno de los países grandes productores de coles de Bruselas, juntamente con Gran Bretaña, Países Bajos, Italia y Francia.

Por su resistencia y gran productividad, esta diminuta col se ha convertido en una de las verduras más empleadas, pues además resulta fácil de preparar y sus virtudes dietéticas van siendo cada día más conocidas.

A finales de otoño y en invierno es cuando aparece en los mercados, pero la podemos encontrar siempre y en todas partes en conserva o congelada.

No solo es una de las hortalizas más exquisitas, es además muy digestible y rica en valiosos nutrientes. Contiene un 4,4 % de proteína vegetal de gran valor, poco sodio, pero mucho potasio, mucho hierro, vitamina B1 y mucha vitamina C (104mg). Las vitaminas A, B2, B6, B3, E y K, no se hallan en una proporción muy destacable, sin embargo, se hallan presentes, y por tanto, han de tenerse en cuenta. Todas estas sustancias resultan especialmente provechosas en invierno. Su contenido en agua, como el de todas las coles, se sitúa en torno al 90%.

Como la col común, la col de Bruselas también puede aguantar alguna helada. En ese caso el tejido celular se ablanda, y debido al aumento del contenido en azúcar, pierde bastante sabor áspero. Pero una fuerte helada disminuiría el contenido de vitamina C. Después de la cosecha, las coles de Bruselas no se deben guardar durante mucho tiempo.

Por su gran valor nutritivo y profiláctico, demos de consumir esta pequeña pero deliciosa col tan a menudo como podamos a finales de otoño y durante el invierno, cuando la encontramos en su sazón en los mercados.

Ciertamente la col de Bruselas es un adorno para muchos platos, pero no hemos de olvidar que es mucho más que eso, pues es un alimento de múltiples virtudes, como las demás coles.


Siempre que podamos hemos de tomarla fresca, cocinada de modo sencillo, preferiblemente al vapor. Mas aun, si queremos beneficiarnos íntegramente de sus virtudes alimenticias y profilácticas, debemos comerla cruda, en ensaladas o como acompañamiento de platos cocinados, lo cual estará especialmente indicado cuando las coles sean bien tiernas. También existe la posibilidad de comprarla en conserva o congelada, lo que supone una ventaja para el cocinero, ya que le facilita su labor en la elaboración de muchos platos, pero no debemos olvidar que ésta no es la mejor manera de consumirla, y debería hacerse solo en las épocas del año en que no se puede encontrar fresca. 

0 comentarios:

Publicar un comentario