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3/4/12

Col blanca


                La col blanca es un alimento muy popular y, gracias a sus buenas condiciones para el almacenamiento, se puede disponer de ella durante todo el año. Como alguna otra col, tienen una contextura celular algo dura. Por eso se ha creído durante mucho tiempo que las coles no son convenientes para pacientes con afecciones gastrointestinales. Hoy se puede decir más bien lo contrario, tras haber reconocido el gran poder profiláctico y terapéutico de la las llamas sustancias de lastre (fibra vegetal y celulosa).

            Precisamente, esas duras estructuras fibrosas nos obligan a masticar y ensalivar detenidamente. La dentadura salival, la función masticadora, la secreción salival, la percepción del gusto y la acción refleja de la boca sobre los órganos digestivos mas profundos, se potencian de ese modo, con ello se produce un estimulo de la función intestinal, así como de la del páncreas y del hígado.

        Además, se activa la movilidad intestinal, por lo que, al cabo de un tiempo, un estreñimiento crónico puede desaparecer completamente y la diverticulosis intestinal puede mejorar. Al principio se puede tomar también con fermentada (chucrut).

            Como la col blanca es pobre en sodio y rica en potasio, puede eliminar de los tejidos cantidades superfluas de agua provocadas, sobre todo, por el abuso de sal común. Para ello resulta mas efectiva en estado crudo.

            Gracias a la escasez de glúcidos y de calorías, la col blanca, preparada de las mas diversas formas, se adpta a la dieta para diabéticos y obesos.

            También destaca el contenido en yodo, de 5,2 µg por cada 100g. La col blanca es beneficiosa en algunos casos de hipotiroidismo. Sin embargo, hay que pedir consejo al médico para saber si se debe prescindir de las coles que contienen yodo. El régimen crudo puede ser también en este caso un importante factor terapéutico.

            La col blanca, como la lombarda, se pueden emplear culinariamente, sola o combinada de distintas formas, como alimento crudo. En este caso debe ser rallada lo más fina posible.
            La elaboración como verdura cocida, sola o con patatas, tomates, zanahorias u otras hortalizas, y añadiendo los condimentos correspondientes, es familiar a cualquier ama de casa. 

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