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8/3/12

Una piel sana a través de una buena alimentación


La piel es el órgano más extenso de nuestro cuerpo. Podríamos decir que cumple una doble función: por una parte se trata de una capa que nos protege de las agresiones externas, como el frío, el calor, evita que nos deshidratemos y evita también la entrada de microorganismo patógenos a nuestro interior, y por otro lado, es el espejo que refleja nuestro aspecto ante los demás y por tanto nuestro estado de salud. Es por todas estas razones que debemos esforzarnos en cuidarla y mantenerla el mayor tiempo posible a través de una buena alimentación, una hidratación suficiente, evitando la exposición al sol y realizando ejercicio físico. En general manteniendo un estilo de vida saludable.

Como órgano, podemos decir que la piel se encuentra en un proceso de constante renovación: se produce la sustitución del tejido muerto por nuevas células epiteliales. Este proceso de regeneración celular se consigue gracias a la llegada de los nutrientes a través del torrente sanguíneo, lo que permite el aporte de todos los constituyentes celulares que permitirán la formación de nuevas células. Es por esta razón, que si no aportamos los nutrientes necesarios mediante una buena alimentación, nuestra piel se verá resentida (se condicionará su crecimiento, apariencia y elasticidad)  y como consecuencia este estado también se verá reflejado ante los demás. Y es que la afirmación “soy lo que como” en este caso, nunca ha tenido mayor importancia.

Lo fundamental es garantizar una buena hidratación

El agua es el componente principal del organismo. Un 62% de nuestro cuerpo es agua y es en este medio, constituyente principal del plasma sanguíneo, donde se transportan los nutrientes y vitaminas que irrigan a todos los órganos y tejidos. Ten en cuenta que, además, es el medio por el que se eliminan los metabolitos tóxicos, fruto de las reacciones químicas del organismo.
Es conveniente la ingesta de 2,5L por día, ya que hay que compensar las pérdidas que se producen a través de la orina, el sudor, la respiración, etc. Ten en cuenta que esta cantidad no es solo aportada por el agua de bebida (oral) si no que los lácteos aportan un 10% de líquidos; los cereales o pan un 8%; las legumbres un 2% y las frutas y verduras hasta 1L. Una piel bien hidratada es una piel sana.

Cuidado con las grasas

Tomar la cantidad de grasas diarias también es necesario para nuestra salud. Esta cantidad  no debería superar el 30-35% de las kcal totales. Actualmente estamos sufriendo prácticamente una “intoxicación” de grasas y esto produce como consecuencia que el organismo sufra desarreglos: cada vez hay más casos de colesterol, obesidad y aterosclerosis pero una cantidad óptima diaria es necesaria para el transporte de vitaminas liposolubles como la A, D, E y K y la formación de las membranas celulares. Estas vitaminas, a su vez, son necesarias para mantener una piel activa.

Como consecuencia del abuso de grasas, éstas van a tender a acumularse en el organismo pudiendo aumentar su eliminación a través de las glándulas sebáceas que están en nuestra piel. Esto produce como consecuencia que nuestra piel “brille” y tenga un aspecto grasoso y por lo general, desagradable.  Por tanto, evita el consumo de alimentos excesivamente grasos como embutidos, snacks, alimentos precocinados y bollería industrial optando por aquellos alimentos que aportan ácidos grasos insaturados como el aceite de oliva, los frutos secos, los pescados, etc.

Lo más importante aportar vitaminas de todos los grupos.

Las frutas y verduras son los grupos de alimentos que mayor cantidad de vitaminas contienen, aportan pocas calorías y escasamente grasas.

Para un buen estado de la piel será necesario aportar:

·         Vitamina C: es una de las vitaminas para importantes ya que no podemos sintetizarla nosotros mismos y su aporte debe proceder de la dieta. Entre sus funciones más importantes está la síntesis de colágeno, actuación como antioxidante y permitiendo la absorción del hierro y ácidos fólico (B9). Sus fuentes principales son: guayaba, grosella, kiwi, papaya, fresa, fresón, pimiento, col de Brusellas, brócoli, limón y naranja.


·         Vitamina B2 o Rivoflavina: su deficiencia está relacionada con la aparición de lesiones en la cavidad bucal, dermatitis seborreica y anemia. Es por ello que no podéis olvidaros de comer frutos secos, yema de huevo, lácteos y pescado.

·         B3 o Niacina. Las deficiencias en esta vitamina causa numerosas alteraciones: lesiones cutáneas en zonas expuestas a la luz, inflamación y ulceración de las mucosas digestivas. Su deficiencia provoca una enfermedad conocida como la pelagra. Esta vitamina se encuentra en: hígado, frutos secos, pescados, carnes, quesos curados, moluscos y crustáceos.

·         B6 o Piridoxina. Esta vitamina está relacionada con el metabolismo de las proteínas y de sus aminoácidos constituyentes. Su deficiencia es muy rara a no ser que se consuman pocas cantidades de proteínas (personas vegetarianas). En cuanto a la piel provoca alteraciones mucocutáneas inespecíficas (glositis, estomatitis y lesiones seborreicas en ángulos nasolabial y palpebrales). Esta vitamina se encuentra en: las vísceras, pescados, huevos y vegetales.


·         La vitamina B12. Su deficiencia también está relacionada con la aparición de glositis (hinchazón y cambio de color de la lengua) y con la síntesis de DNA para la formación de nuevas células.

·         Vitamina A. Constituye una de las vitaminas más importante sin duda. La vitamina A, en forma de acido retinoico, interviene en la diferenciación de los tejidos epiteliales (formadores de piel y tejidos) regulando su proliferación. Su deficiencia puede producir importantes efectos en la piel: hiperqueratosis folicular y xerosis cutánea.


·     Vitamina D. Es la única vitamina que se sintetiza a través de nuestra piel. La exposición al sol de manera diaria es imprescindible para formarla, pero se sabe que con 10-15min es suficiente. Es además una vitamina que interviene y ayuda en la calcificación de los huesos, favoreciendo que el calcio se deposite en ellos generando el crecimiento de los huesos. Su insuficiencia produce en la infancia raquitismo y en la adultez osteomalacia. Los alimentos que la contienen son: hígado de peces, atún, langostinos, yema de huevo, carnes, queso y  mantequilla.



·         La vitamina E o tocoferol es un importante antioxidante. Reacciona con los radicales libres que circulan para formar complejos más estables. Es sabido que la acumulación de radicales libres empeora los procesos de envejecimiento natural del cuerpo que se sobre expresan en la piel. Acostúmbrate a tomar aceite de oliva y girasol, y frutos secos como las castañas y pipas.





       Asegura también el aporte de los siguientes oligoelementos

     El Cinc. Está relacionado con la actividad de numerosas enzimas que actúan en todas las áreas del metabolismo. Interviene en la degradación de los glúcidos y  proteínas Las deficiencias están relacionadas con una disminución del crecimiento celular, retardo en la cicatrización de heridas, a alopecia (perdida del cabello) y diversas formas de lesiones cutáneas. Sus fuentes dietéticas son: la carne, pescado, aves y leche.

·       
    El selenio. La deficiencia de este elemento está relacionado con un retraso en el crecimiento, formación de cataratas y diversos síntomas necróticos (muerte celular) sobre todo si va acompañada de una deficiencia de vitamina E. Sus fuentes dietéticas son: nueces, mariscos, riñones, hígado y carne.


   
 Garantiza también un aporte proteico diario de proteínas

    Las proteínas constituyen los alimentos básicos que nos proporcionan las estructuras necesarias para la formación de otras nuevas. A este tipo de proteínas se las conoce como estructurales y de soporte, como el colágeno, la elastina, la queratina y otras que forman parte de las membranas celulares en forma de glicoproteínas. Existen otras de tipo contráctiles, como la miosina o la actina que forman las estructuras fibrosas y musculares.  Su aporte resulta imprescindible en la dieta, tanto es así que deben aportar el 15% de las calorías totales, siendo el 60% de origen animal y el 40% de origen vegetal.

          Otras recomendaciones:

·         Si padeces de sequedad corporal, utiliza cremas y productos con aceite de oliva, aloe vera, aceite de almendras o aguacate, haciendo hincapié en rodillas, codos y pies. 

·         Realiza limpiezas diarias antes de acostarte, para eliminar todas las impurezas y grasas que se han ido depositando en tu cara a lo largo del día. Para ello selecciona los productos que mejor se adapten a tu piel (seca, mixta o grasa).

·         Hidrata tu cara también de forma diaria con cremas específicas para tu tipo de piel.

·         Protégete del sol con cremas con factor de protección.

·         Consulta a tu dermatólogo siempre que tengas dudas. 

2 comentarios:

Luzmamakeup dijo...

Una entrada muy interesante, te sigo...

Crea Tu Dieta dijo...

Muchísimas gracias! Si estás interesada en algún tema o tienes una pregunta sólo tienes que dejar un comentario!

Saludos

Crea Tu Dieta

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