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13/3/12

Me sienta mal la leche


Me sienta mal la leche” es una de las frases que habitualmente más podemos oír a lo largo del día los profesionales que nos dedicamos a la alimentación y la dietética. Todos vosotros nos preguntáis el por qué de esta situación y aquellos que no lo hacéis soléis autodiagnoticaros como intolerantes a la lactosa y elimináis de vuestra vida todos aquellos alimentos que contienen leche, derivados de esta o alguna pequeña cantidad de lactosa. Pero ¿es esto cierto? ¿Podemos condenar tan a la ligera a nuestro cuerpo a vivir de forma permanente sin lácteos? ¿Podemos echarle la culpa a la leche tras sufrir un proceso gastroentérico después de tomarla?

Comencemos por el principio para poder ir contestando a todas estas preguntas. La leche es uno de los alimentos más importantes para el hombre, ya que desde el nacimiento constituye el alimento esencial que permite nuestra alimentación y, al mismo tiempo, nuestro crecimiento progresivo. Está compuesta por proteínas (caseínas), grasas (ácidos grasos), glúcidos (lactosa), vitaminas (predominan las del grupo B) y minerales (calcio y fósforo) lo que permite obtener un alimento completo,  de alto valor biológico y al mismo tiempo de alta digestibilidad. No debemos olvidar que el calcio que proporcionan los lácteos es necesario e imprescindible, tanto para el crecimiento durante la etapa infantil y juvenil, como para mantener sus niveles a lo largo de la etapa adulta y la vejez. Si excluimos de nuestra dieta este alimento, nos estamos condenando nosotros mismos a un proceso de osteopenia (el cuerpo necesita calcio y al no proceder de la dieta lo obtiene de huesos de y dientes) que degenerará si no se pone solución en osteoporosis.

Si este alimento parece tan bueno en apariencia, ¿por qué nos puede sentar mal? Esta pregunta puede ser muy simple de responder pero tenemos que tener en cuenta varios factores:
· El primero de ellos es que el principal responsable de la aparición de molestias y dolores se debe a la lactosa. Como hemos dicho más arriba, la lactosa es el principal azúcar (glúcido) de la leche. Este azúcar se hidroliza en el intestino por una enzima denominada lactasa, que rompe la lactosa en sus dos componentes básicos: la glucosa y galactosa. Puede ser que la leche te siente mal porque seas intolerante a la galactosa. Se trata de un trastorno poco habitual pero posible. En este caso, tu organismo es incapaz de absorber la galactosa y ésta se elimina en forma de diarrea.

· En segundo lugar puede ocurrir que seas intolerante a la lactosa. Si has observado que desde hace poco tiempo la leche te sienta mal (pero teniendo en cuenta que antes la bebías sin problemas) es posible que tengas una Intolerancia secundaria o adquirida. Esto quiere decir que por motivos diversos (como una enfermedad, situaciones de estrés, ansiedad o algún fármaco) hayan impedido que tu páncreas sintetice la cantidad suficiente de lactasa, por lo que tu cuerpo no es capaz de enfrentar a la gran cantidad de lactosa presente en la leche y que ésta se elimine a través de los vómitos o diarrea. Se trata de una situación temporal o transitoria que cesará en cuanto se vuelva a la normalidad.

· En tercer lugar también puede ocurrir que, tras haber sufrido un proceso diarreico, hayas decidido eliminar por un tiempo el consumo de leche. Como consecuencia en el cese del aporte, nuestro cuerpo (en vistas de que no recibe lactosa) decide no malgastar energía en crear una enzima que no va a ser utilizada, por lo que progresivamente la cantidad de lactasa en nuestro cuerpo disminuye. ¿Y qué es lo que ocurre cuando decidimos volver a tomarla para probar a ver qué pasa? Pues que sin darnos cuenta estamos metiendo una bomba en nuestro cuerpo. ¿Qué ocurriría si después de estar semanas sin beber leche de pronto metemos un vaso de leche en nuestro cuerpo? Pues ocurre lo que todos estáis pensando: conforme entra vuelve a salir y es que este proceso tiene una explicación muy sencilla: nuestro cuerpo ha decidido no sintetizar lactasa (para qué piensa el cuerpo si no me hace falta) o hacerlo en una cantidad muy pequeña (por si nos tomamos un trozo de queso o un yogurt) pero esa cantidad tan pequeña o nula no puede hacer frente a la cantidad de lactosa que hay en un vaso de leche, por lo que nuestro intestino recibe la leche como algo “extraño” (realmente hay un desequilibrio de osmolaridad) y para eliminarlo el intestino bombea agua a su interior y, finalmente, todo el vaso de leche acaba en menos de 20 minutos en la taza del wáter.  Esto nos pasa por no reflexionar…Para evitar esto y probar vuestra tolerancia, debéis retomar la ingestión de leche de manera progresiva y muy poco a poco (debéis volver a acostumbrar a vuestro cuerpo a sintetizar lactasa). Por ello es que debéis comenzar con un dedo un día, luego dos, luego tres, etc. Hasta que consigáis llenar el vaso sin tener una reacción adversa. Si veis que no podéis pasar al tercer dedo quedaos en el segundo un tiempo e ir probando.
Esta última situación es la que más frecuentemente me encuentro de manera diaria y la que más me cuesta de convencer a los afectados de que vuelvan a introducir los lácteos pero siguiendo estas pautas. En el caso de las reacciones frente a la leche continúen habrá que consultar con un médico para que considere la realización de algún prueba diagnóstica.




También me preguntan de manera frecuente aquellas personas que sufren angustia al beber leche. Este tipo de respuesta no la calificaría como una intolerancia, si no una reacción adversa ante el sabor, el aroma o la textura que se percibe de manera desagradable por la persona y que la empuja a eliminarla de su dieta diaria. Antes de esto, yo les aconsejaría a todos aquellos que les ocurre que no se rindan y se limiten a decir un “me sienta mal”. Lo que yo os propongo es que cambies de marcas tantas veces como haga falta y que probéis todas las opciones de entero, semidesnatado y desnatado porque puede ser que alguna de ellas de en el clavo. En el caso de que esta estrategia no de resultado podéis probar otras alternativas que os aporten la cantidad diaria de calcio necesario para mantener una buena salud ósea:

· Alternativas a la leche de vaca son las llamadas leches vegetales como las de arroz y de avena. La leche de arroz es ideal para preparar postres, purés o sopas, su sabor es muy suave. Entre sus propiedades se encuentran la de ser de fácil digestión. Aporta magnesio y ácidos grasos poliinsaturados, pero sus niveles de proteínas y calcio son bajos, aunque actualmente las venden enriquecidas de calcio. Alternadamente también está la leche de avena. Contiene vitamina B1 (tiamina), hierro, manganeso y ácidos grasos esenciales. Al igual que la de arroz, la enriquecen con calcio.
· Otra leche muy recomendada es la de almendras, que aporta una cantidad significativa de calcio y proteínas que pueden complementar las de origen animal y es bastante rica hierro y en ácido linoleico.
· La más conocida de todas es la de soja, con alto contenido de proteínas vegetales y calcio. Es la leche que se recomienda para las mujeres menopaúsicas junto con la leche de vaca por su alto contenido en fitoestrógenos.
· Otras opciones son las leches sin lactosa que se venden de manera frecuente en los supermercados. Una de las marcas más destacadas es Kaiku Sin Lactosa®.
· Como los yogures y los quesos suelen producir pocas o nulas reacciones adversas, se pueden aprovechar para satisfacer las necesidades, ya que actualmente se encuentran enriquecidos con calcio (como yogur Densia de Danone®) y los quesos frescos. 


2 comentarios:

Pilar dijo...

Hola, muy buen post. Al leerlo es como si hablaras de mi misma. Es que siempre he tomado leche y me encanta, pero desde hace unos meses me sienta fatal, dolor abdominal, gases y ganas de ir al baño cada 2 minutos. La he cambiado por leche de soja y es mucho mejor para mi organismo. Imagino que porque me he puesto aparatos y tomo medicamentos para el dolor en los dientes, a lo mejor la leche no va con los medicamentos. De todos modos ya la he sacado de mi dieta y consumo soja.

Naiara Ibañez dijo...

Pues yo creo que el tomar leche es algo in-natural, a partir de una edad. No existe ninguna otra especie mas (aparte de la nuestra) que tome leche cuando ya es adulto. ¿Que opina sobre esto?

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