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5/3/12

Alimentación y caída del cabello


             La caída del cabello es un proceso fisiológico normal que tiene lugar en todos nosotros con motivo de la renovación celular: los pelos dañados o débiles deben dejar paso a los nuevos, sanos y fuertes. Este proceso se considera normal siempre y cuando la caída no sea excesiva o alarmante. Las situaciones más habituales en las que perdemos cabello son durante la ducha y el cepillado (se estima que perdemos un promedio de 150 pelos) pero como la capacidad de sustitución y generación de nuevos capilares es tan rápida, apenas percibimos estas pérdidas. El problema se percibe cuando la velocidad de caída es mayor que la velocidad de síntesis: notamos que hay un exceso de pelos en la bañera, que tenemos unas zonas más calvas que otras, que al tocarnos o cepillarnos el pelo con los dedos nos llevamos un montón de pelos, etc.  y entonces te das cuenta de que algo va mal.

            Lo primero que tenemos que saber para entender este proceso es la estructura y composición del pelo: los pelos se sintetizan en el interior de la piel, en unos pequeños sacos denominados bulbos pilosos. En su interior comienza a sintetizarse el pelo, formado principalmente de una proteína denominada queratina. El pelo continua su proceso de crecimiento hasta que atraviesa la epidermis y observamos un tallo, mientras que la raíz sigue en el interior del folículo piloso. El pelo, como toda célula, tiene determinada su velocidad de crecimiento y comportamiento en su código genético, serán los genes de cada uno los que determinen las características de nuestro pelo: si es grueso o fino, pesado o laceo, liso o rizado, moreno o rubio, etc. Es por ello que si la caída del cabello o el poco pelo viene macado por los genes pocas cosas se pueden     hacer para remediar este problema.


       En otras ocasiones, determinados momentos del año, estaciones o situaciones personales, notamos que la caída del pelo es mayor y que este hecho a veces coincide con una mala alimentación: periodos de exámenes, nervios, ansiedad, estrés, estilos de vida poco aceptables, presiones en el trabajo, etc. y es que  ¿existe alguna relación entre la caída del cabello y el tipo de alimentación que estemos llevando? La respuesta es clara: SI. En estas situaciones todos hemos notado el pelo más débil, con menos fuerza, menos brillo y sobre todo que se rompe más fácilmente que antes. Tu pelo te está mandando señales de SOS (no está recibiendo todos los nutrientes que necesita) y esto se manifiesta es su aspecto externo.

A continuación encontraras algunas pistas que te ayudaran a mejorar tu alimentación y recuperar la salud de tu pelo.

·           Agua: es el componente principal del organismo. Constituyente principal del plasma sanguíneo, donde se transportan los nutrientes y vitaminas que irrigan a todos los órganos y tejidos. Es conveniente la ingesta de 2,5L por día, ya que hay que compensar las pérdidas que se producen a través de la orina, el sudor, la respiración, etc. Este aporte asegura el buen funcionamiento de los riñones y garantiza la buena hidratación de todas las células, incluyendo también las del cabello.

·           Proteínas: debemos asegurar el aporte mínimo de proteínas diarias, ya que a partir de sus componentes básicos (los aminoácidos), constituyen las piezas que permitirán la construcción de queratina, es decir del pelo. Además se sabe que cuando los aportes de proteínas son bajos, el cuerpo utiliza las proteínas que dispone  para funciones orgánicas más importantes como la reconstrucción de algún tejido, sintetizar hormonas, anticuerpos, etc. y dejaría para lo último la construcción de pelo.  Si quieres mejorar la salud de tu cabello, que se mantenga más fuerte y menos quebradizo, no te olvides de incluir en tu dieta habitual: huevo, carne roja, lácteos y pescado.


·           Grasas: olvídate de todos los alimentos que consumes a diario y que aportan grasas saturadas o hidrogenadas como productos de bollería, snacks, fritos, rebozados, empanados, mantequillas, margarinas, etc. Sustituye estos alimentos y comienza a incorporar el aceite de oliva y girasol y los frutos secos como grasas esenciales y beneficiosas en la dieta, que aportan ácidos grasos insaturados, tan buenos para mantener la salud del corazón. Estas grasas buenas proporcionan un cabello más brillante.

Asimismo, un aporte insuficiente de ciertas vitaminas y minerales son la principal causa de anomalías en el bulbo y la caída de los cabellos. 
  • Vitamina B2 o riboflavina: tiene una acción anticaída del cabello y actúa contra la seborrea. Los alimentos en los que abunda son: leche y derivados (yogur, queso...), huevos, carnes, pescados, hígado, legumbres y frutos secos (almendras, nueces...).
  • Vitamina B3 o niacina: participa en la síntesis de la queratina. Se encuentra en: carnes, pescados, vísceras y cereales integrales y frutas desecadas (melocotón, orejones, higos, dátiles, etc).
  • Vitamina B5 o ácido pantoténico: esta vitamina desempeña un papel destacado en el crecimiento del cabello y en la salud de la piel y las uñas. Los suplementos de esta vitamina, siempre bajo prescripción facultativa, está indicada para el tratamiento de la seborrea y la caída del pelo. Las fuentes dietéticas por excelencia son: vísceras (hígado, riñones...), levaduras de cerveza, cereales integrales, verduras frescas y leche.
  • Vitamina B6 o piridoxina: Es indispensable para el metabolismo correcto del zinc, mineral que forma parte de piel, cabello y uñas. Está muy distribuida por todos los alimentos: alimentos frescos en general; pescados azules, carnes, huevos, frutos secos, cereales integrales, plátano, espinacas, levadura de cerveza, germen de trigo.
  • Vitamina A: su déficit se refleja en mayor medida en la piel; ésta se queda seca y rugosa como consecuencia del déficit en la secreción en las glándulas sudoríparas y sebáceas. Alimentos ricos en esta vitamina son los lácteos enteros, quesos, mantequilla, yema de huevo. Los vegetales de color amarillo, anaranjado o rojizo como calabaza, melocotón, albaricoque, mandarinas, naranja..., son fuente de beta-caroteno, una sustancia que se transforma en vitamina A a medida que éste la necesita.
Las sustancias que tienen mayor incidencia sobre las salud del cabello, la piel y las uñas son:

  • Zinc: una gran parte se encuentra en la epidermis, pelo y uñas. Este mineral participa en la síntesis de queratina. La asociación de zinc y vitamina B6 constituye un buen remedio para tratar la caspa y la caída del cabello. La deficiencia de este mineral afecta al crecimiento del cabello y uñas y disminuye tanto el grosor como la longitud. El cabello se queda sin brillo, se vuelve quebradizo y puede llegar a producirse una alopecia. Fuentes dietéticas: ostras, nueces, huevos, almejas, anchoas, atún, germen de trigo, bebidas de soja, legumbres, queso, carnes magras, setas.
  • Hierro: su déficit suele ser la causa de cabellos frágiles y debilitados, caída del cabello y la aparición de manchas blancas diseminadas por las uñas. Además, la piel, las mucosas y las uñas están pálidas por la disminución de la hemoglobina circulante. Los alimentos con mayor contenido son: vísceras, carnes, pescados y huevos, levadura de cerveza, frutos secos y desecados, cereales integrales, legumbres y verduras de hoja verde. En los alimentos de origen vegetal se encuentra en su forma química no hemo, cuyo aprovechamiento por el organismo es muy bajo. La vitamina C aumenta la absorción de hierro, y es abundante en los cítricos (naranja, mandarina, limón, pomelo), kiwi y otras frutas exóticas, fresas, melón, tomates y pimientos.
  • Azufre: es indispensable en la síntesis de queratina y tiene también ejerce una acción antiseborreica. Abunda en: huevos, leche y derivados, cereales integrales, levadura de cerveza.
  • Yodo: participa activamente en el crecimiento y resistencia del cabello y uñas. Se encuentra en todos los pescados y mariscos, lácteos y en menor proporción en frutas y verduras (brécol, zanahorias, espinacas, espárragos, ajo, cebolla, etc.).
  • Magnesio: es muy eficaz en cabellos frágiles y en el tratamiento de la calvicie prematura. Los alimentos que más contienen son: frutos secos (almendras, nueces, avellanas...) y desecados (orejones de albaricoque, higos secos, ciruelas y uvas pasas...), cereales integrales, verduras de hoja verde, salvado y germen de trigo, levadura de cerveza, aguacate.
  • Calcio: proporciona una buena consistencia al cabello. Las fuentes por excelencia de este mineral son: leche y derivados, aguas ricas en calcio, pescados de los que se come la espina. En los frutos secos y desecados, las legumbres y ciertas verduras también es abundante, sin embargo, su aprovechamiento por parte del organismo no es tan eficaz.


Alimentos con hierro

Parte de esta información ha sido extraída de EROSKY-CONSUMER

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