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6/2/12

Los beneficios de una buena masticación


Este proceso mecánico muy conocido por todos nosotros, es aunque no lo parezca, una de las claves más importantes para garantizar la buena digestión de los alimentos que ingerimos. Esta actividad mecánica del sistema de mandíbulas y dentadura nos ayuda a mantener y conservar la función bucal y además garantiza la ruptura de los alimentos en partes más pequeñas. Hay estudios que demuestran que la estimulación de la masticación desde pequeños a base de alimentos frescos ayuda a corregir las desviaciones dentarias y a la correcta colocación de los dientes.

La buena masticación de los alimentos duros, como el pan, la fruta, frutos secos, carne, etc. constituye, en primer lugar, un masaje ideal para las encías, estableciendo la base para conservar la capacidad de dichos órganos. Es mas, los dientes solo formarán una dentadura sana y útil, cuando exista un estímulo natural a su desarrollo, que consiste en masticar y morder. Si no damos a nuestros dientes un trabajo constante y diario se favorecerá la caída prematura y la aparición de caries, con la consecuente pérdida de su funcionalidad para masticar. Los dientes necesitan masticar preferentemente alimentos frescos como fruta, remolacha, rábanos, zanahorias, frutos secos, pan integral, etc. Por  lo tanto la conservación y cuidado de las piezas dentarias es el primer paso para una correcta digestión.

Hay que tener en cuenta además que cuanto más mastiquemos los alimentos mejor se va a producir la deglución de los mismos, ya que se genera mayor cantidad de saliva, favoreciendo la creación del bolo alimenticio y que esté se encuentre más lubricado. Junto con este dato, también se va a ver favorecida la digestión, ya que cuanto más pequeñas sean las partes de los alimentos que comemos, mejor degradará el ácido clorhídrico del estómago los alimentos y con mayor facilidad de van a absorber los nutrientes que los componen (se encuentras más disponibles).

Es por tanto recomendable que al comer lo hagamos de manera lenta y pausada, intentando masticar el mayor número de veces posibles (se recomienda que sea como mínimo 20 veces cada bocado) ya que este acto favorece la aparición de la sensación de saciedad más rápidamente que si ingerimos alimentos sin apenas masticar (de hecho cuando comemos rápidamente, por lo general, siempre nos quedamos con hambre). El cerebro recibe la señal de que estamos masticando y manda una señal de “saciedad” que nos indica que ya hemos comido bastante.

Son por tanto muchas las ventajas que proporciona una buena masticación. Ahora que estás informado ¿ cómo no vas a probarlo?

1 comentarios:

Anónimo dijo...

chido

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