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20/2/12

La sal


Es cierto lo que ya formuló Paracelso: “Solo la dosis hace que una cosa no sea veneno”. Con esto no quiero decir que la sal sea un veneno, pero en la cantidad en la que se consume habitualmente en nuestras sociedades, de 20 a 30g diarios, una perfecta sobredosis, si que es tóxico para nuestra salud.

Diversos estudios han posicionado al exceso de consumo de sal como el segundo mal por su importancia, después del consumo abusivo que existe de proteínas. Sabemos que a partir de 5g ya se manifiestan efectos nocivos y que el contenido de sal está estrechamente relacionado con la aparición de jaqueca, la tuberculosis y el cáncer.

Es bien sabidos por todos, que la sal, o mejor dicho el sodio que forma parte de la sal, se fija en los tejidos y que ésta a su vez, capta el agua en excesiva cantidad (lo que conocemos como retención de líquidos), lo que provoca una dificultad en el intercambio metabólico, causando la aparición de innumerables enfermedades.

Actualmente todas las instituciones sanitarias nos aconsejan que no consumamos más de 6g diarios, suponiendo los 3g que se encuentran de forma natural en los alimentos, los 3g que añadimos a los alimentos durante la cocción o la preparación y los 3g que añadimos cuando en la mesa. Pero pese a esto, siempre aconsejamos la eliminación de la sal de adición, ya que por ejemplo, el consumo de 300g a 400g de pan ya nos aporta la cantidad de sal que necesitamos diariamente.

Una vez ingerida la sal, ya sea a través de la adición o por composición, es absorbida y transportada al torrente sanguíneo donde se disocia en sus componentes básicos: cloro y sodio, actuando cada uno por separado. Por una parte, el cloro, que es inocuo, se combina rápidamente con el acido clorhídrico del estómago y el sodio, en cambio, ejerce efecto tóxicos. Se sabe que si un niño de pecho toma de 1 a 3 gramos de sal responde con una subida de temperatura. Pero también en los adultos, tras varios meses de abuso excesivo de sal, sufren fuertes efectos en todas las funciones orgánicas y de los tejidos: gingivitis, gastritis, enteritis, hemorragias hemorroidales, jaquecas e inflamaciones de las mucosas.

En una serie de enfermedades graves de corazón (hipertensión), hígado y riñones, así como en el edema del embarazo, se conoce que la suspensión del consumo de sal tiene un efecto curativo. Hace ya 90 años que médicos franceses observaron que los enfermos con hipertensión  mejoraban en cuanto se suprimía la sal. Hoy en día la dieta sin sal forma parte principal del tratamiento de los enfermos de corazón y del sistema circulatorio, así como de los riñones, hígado, piel y pulmón. Los alimentos que carecen de sal en su composición, como el arroz y las frutas, pueden hacer auténticos milagros en la hipertensión y las enfermedades cardiacas. 

Es por esto que desde Crea Tu Dieta os animamos a que vayáis disminuyendo el consumo de productos con exceso de sal, como alimentos precocinados, latas, embutidos, conservas y quesos, además de intentar disminuir la sal que añadís a los alimentos ya cocinados. De esta forma conseguiréis salvaguardar vuestra salud y sobretodo cuidaréis vuestro corazón. 




2 comentarios:

Anónimo dijo...

ES EXCELENTE ESTE ARTICULO SOBRE MODERAR EL CONSUMO DE SAL. PODRIAN ORIENTARNOS TAMBIEN SOBRE LO QUE SE CONOCE COMO SUSTITUTO DE SAL?
MUCHAS VECES ABUSAMOS DE LA SAL NO SOLO POR SERVIRLA DIRECTAMENTE DE UN SALERO, SINO COMEMOS COSAS QUE TIENEN MUCHA SAL COMO PUEDE SER SIMPLEMENTE EL CHILE EN POLVO QUE LE AGREGAMOS A LAS TOSTADAS, EL TAJIN, QUE TIENE MUCHÌSIMA SAL Y OTRAS MARCAS QUE VENDEN EN EL MERCADO. LOS REFRESCOS DE COLA TAMBIÈN CONTIENEN SODIO, LOS EMBUTIDOS ETC.

Crea Tu Dieta dijo...

Los sustitutos de la sal son productos que por lo general suelen venderse en las farmacias y cuya composición química esta totalmente exenta de sodio, mineral responsable de los procesos hipertensivos cuando la alimentación presenta una sobrecarga de sal. Por lo general, es el sodio el que mejora el sabor de los alimentos, haciéndolos más apetecibles, pero cuyo consumo debe reducirse en gran cantidad para los hipertensos. Yo aconsejaría que primero se preguntara al médico si seria apto para vuestro caso recurrir de alguno de estos productos. Por otra parte sería mejor recurrir a especias y condimentos que consiguen proporcionarle otro sabor a los alimentos y mejoran la palatibilidad y digestión.

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