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9/2/12

Los excesos de vitaminas


   Muchos de nosotros podemos comprobar cómo fácilmente, yendo a la farmacia, parafarmacias, herboristerías o supermercados, tenemos a nuestro abasto una gran cantidad de complementos dietéticos que podemos adquirir de forma libre y sin ningún tipo de control médico. Muchos de ellos se anuncian en la televisión como complejos vitamínicos aptos para "sentirnos mejor”, “estudiar mejor”, “estar más activos” o “con mayor energía o alegría”. ¿Pero esto es realmente cierto? ¿De verdad los complementos vitamínicos pueden repercutir en nuestro estado de ánimo o simplemente nos intentan vender un producto más?

        La respuesta es ambigua sin duda, ya que por una parte, el hecho de consumir complementos que afirman que estaremos más saludables producen un autoconvencimiento propio que hace que así sea, pero que en realidad es fruto de nuestra mente y las ganas de sentirnos como nos dicen los anuncios (conocido efecto placebo). Por otro lado, las vitaminas son elementos nutricionales esenciales en nuestra alimentación diaria, ya que el defecto de las mismas tiene efectos muy negativos y perjudiciales para la salud, como por ejemplo, problemas de visión, enfermedades de la piel o de tipo inflamatorio de mucosas y vías respiratorias, digestivas y urinarias. Únicamente se podría justificar su consumo cuando se sufre una hipovitaminosis, es decir, tenemos defecto de alguna vitamina porque no hemos consumido en cantidad suficiente los alimentos que los aportan, como por ejemplo en casos de operaciones quirúrgicas, casos de malabsorción intestinal o enfermedades graves (este diagnóstico sólo debe realizarlo un médico). No podemos olvidar que las personas vegetarianas también necesitan en muchos casos estos aportes adicionales pero siempre bajo la supervisión de un médico o nutricionista.

            En el caso de que nuestra alimentación sea variada en todo tipo de alimentos, tanto frutas y verduras, carnes y pescados, legumbres, lácteos y huevos,  no habría una causa justificada por la cual consumir estos complementos, ya que los aportes diarios ya se verían satisfechos (a no ser que sea por causa prescrita). Si nuestra alimentación incluye alimentos de todos los grupos y, además, incorporamos estos productos a nuestra dieta, podríamos provocar un efecto contrario indeseado: una hipervitaminosis.

            Se debe aclarar, primeramente, que no es muy normal que se den casos de hipervitaminosis en nuestra sociedad, es decir, un aumento de la cantidad de alguna vitamina en el organismo, pero si se sabe que este exceso no es inocuo en nuestro cuerpo y por tanto podéis prevenirlo evitando consumir estos complementos.


           Los casos de hipervitaminosis están relacionadas con las vitaminas que llamamos liposolubles. Son aquellas que quedan almacenadas en el organismo porque tienen una parte lipídica que queda retenida en el organismo. Éstas son las vitaminas A, E, D y la K. En el caso de las vitaminas hidrosolubles, como son la B y C, no se acumulan con tanta tendencia porque se eliminan fácilmente a través de la orina.

            Se sabe que el exceso de vitaminas suele producir un efecto contrario de aquel produce cuando las cantidades en el organismo se encuentran de forma normal. 
Así los  excesos más comunes son los de:

    Los suplementos de vitamina A podrían salvar 600.000 niños al año
  • Vitamina A: Aumento de la presión intracraneal (adema papilar, vómitos irritativos, hidrocefalia), cefaleas intensas, alopecia, anorexia, apatía, hepatoesplenomegalia, sequedad y grietas cutáneas, retrasos en el crecimiento, vértigo, descordinación muscular, etc.
  • Vitamina D: Cuando el valor de vitamina D es más de 25 veces la dosis usual provoca hipercalcemia (aumento de los niveles de calcio en sangre). El calcio se deposita en los tejidos blandos y afecta al riñón, con hipertensión arterial e insuficiencia renal, aterosclerosis y encefalopatía. Con sobredosis más moderadas se da anorexia, fatiga, naúseas, vómitos, fotofobia, poliuria y cefaleas. 

            Con esta entrada, únicamente quisiera recomendaros que tengáis cuidado cuando consumáis este tipo de complementos sin saber ciertamente si os hace falta o no. Generalmente se tiende al consumo de estos productos cuando hay cansancio sin causa aparente, falta de fuerza o debilidad, hay caída del cabello o debilidad de uñas, pero realmente debéis plantearos que posiblemente no se deba a una causa vitamínica y haya que encontrar las causas médicas verdaderas.


Debéis saber que...

¡QUE TU MEJOR MEDICINA SEAN LOS ALIMENTOS!




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