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27/1/12

¿Qué pasa con la fruta? ¿Antes o después?

Hoy aclararemos las controversias que existen alrededor de la fruta e intentaremos desmentir la creencia popular de que la fruta hay que tomarla antes de la comida, ya que si no engorda “más”.


Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que la fruta es un alimento como cualquier otro y que, por lo tanto, va a aportar calorías. Su composición química  está basada fundamentalmente en agua y glúcidos, pero en comparación con otros alimentos, las calorías que aportan son mucho menores. Exactamente, podemos decir que de 100g a 200g de cualquier tipo de fruta tiene un aporte aproximado de 66,25 kcal, independientemente del momento del día en que la tomemos (su valor calórico no va a cambiar a no ser que lo haga su composición). Viendo esta cantidad difícilmente podríamos decir que la fruta “engorda” ya que si una dieta de una persona adulta está constituida por 2000-2500 kcal, y que hay que tomar como mínimo tres piezas al día, la fruta únicamente representaría el 8% del aporte total y el resto correspondería a verduras, carnes, pescados, dulces, lácteos y farináceos. Se podría decir entonces, que las frutas  tienen un muy bajo aporte de calorías, pero tienen.



Lo segundo a comentar, es que no hay ninguna justificación ni estudio científico que haya corroborado la afirmación “la fruta engorda más después de comer”. Tenemos que tener en cuenta que nuestro sistema digestivo es una “máquina” encargada de la digestión de todos los alimentos que entran en su interior. Es por ello que no obedece ninguna  ley ni orden de digestión, ni actúa más activamente o menos dependiendo de los alimentos, en otras palabras, todos los alimentos terminan mezclándose en el estómago formando el bolo alimenticio.


Para que lo anteriormente explicado quede más claro, vamos a suponer que una persona realiza una comida de 550 kcal (basada en una ensalada variada, plato de macarrones, un yogur y una fruta). En la realización de la cuantificación calórica poco importaría las horas de las tomas o la diferencia entre ellas, ya que el valor calórico de la pieza de fruta no hubiese variado de “antes de comer” a “después de comer” hubiese sido igualmente de 66,25 kcal.


Por otro lado no se puede confundir “la recomendación en la toma de una pieza de fruta antes de la comida” por la cuestión de que esta engorde más o menos. Los profesionales podemos llegar a recomendar lo anteriormente dicho porque nos interesa aprovechar la fibra contenida en las frutas, ya que ésta tiende a hincharse en presencia de agua y ocupa más volumen estomacal, con lo que más rápidamente aparecen las sensaciones de saciedad.


Podemos concluir entonces, que la fruta “engorda lo que engorda sea cuando sea” 

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